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lunes, 25 de julio de 2016

El bosque encantado

Desde el año pasado estaba mi pekemayor deseando ir a El Bosque Encantado, en el cole hicieron el proyecto de Hadas y Magos y allí es donde ellos viven. Aunque poco tenía que ver este gran jardín con aquel que ella imaginaba lleno de seres encantados, aunque haberlos los había.

Este jardín botánico se encuentra en San Martín de Valdeiglesias, no muy lejos de Madrid, y merece la pena una visita.


Nosotros aprovechamos una oferta por facebook y compramos las entradas a precio de niño (los menores de 3 años no pagan), así que ya sabéis, seguirles a través de facebook y podréis acceder a ofertas. Lo bueno es que puedes comprarlas en oferta y usarla cuando quieras, ya que tienen varios meses para ser canjeadas.
 Yo las compré esa misma mañana, antes de ir. Abren a las 10:30, y podéis estar allí todo el tiempo que queráis, hay bastantes merenderos ya que se puede pasar con comida, aunque no bebida. Allí encontraréis un chiringuito y máquinas para poder comprar algo de beber. También tienen una opción de alquilar una casita rural y pasar allí el fin de semana, y poder ver el jardín por la noche, no sé que tal estará iluminado, pero si está bien, tiene que ser precioso.
En su web podéis encontrar toda la información. http://bosqueencantado.net/ 



Dentro lo mejor es perderse, tanto por sus rutas como por su laberinto mágico, que a los pekes les encantará. Está todo bien indicado, también tienen mapas para que podáis ir tachando todo lo que hayáis visto y así no os perdáis nada.

Dentro encontraréis diferentes rutas, la de habitantes del bosque, inventos, historia, animales domésticos, animales mágicos, cuentos.....



Y por supuesto, la fuente de delfines. Todo está muy bien cuidado, es como si estuvieras en un lugar mágico, muy bien ambientado con su música. Y con mucha sombra y agua, que se agradece en los días de calor.



Una excursión para pasar el día, o la mañana o tarde. Nosotros comimos allí, que a la peke le hace mucha ilusión lo del picnic.

Por cierto, que con carrito se puede pasear muy bien, aunque hay escaleras, siempre hay una entrada a cada ruta que no hay y se puede pasar sin problemas. Minipeke se pasó dormido tooooodo el día, sólo despertó para comer, entre la música, el airecillo y la tranquilidad, el sueño podía con él. Sería Morfeo, que andaba por el bosque escondido.


martes, 28 de julio de 2015

Jardín Botánico de Madrid

Qué calor está haciendo en Madrid este verano, es insoportable, sobre todo para los que aún nos quedan días para irnos de vacaciones y pisar la tan anhelada playa.

Nosotros, por suerte, tenemos piscina en la urbanización y las tardes se hacen amenas chapuzón tras chapuzón, pero cuándo llega el fin de semana apetece hacer algo diferente, desconectar del día a día y de la monotonía del baño tras baño.

Hace unas semanas, estuvimos en la Feria del Libro y tras un paseo por la zona, vimos el jardín botánico, ese día estábamos ya cansados, pero lo apuntamos para poder ir a verlo cualquier otro día, seguro que a la peke le gustaba.

Así que este fin de semana, y tras hacer por salir a pesar del calor, cargamos las mochilas de agua y nos fuimos para Madrid.

Es mejor ir en domingo porque se aparca muy bien, dejamos el coche justo en una puerta del Retiro y de ahí nos fuimos dando un paseo hasta el Botánico.

Llegamos sobre las 12:10 y vimos un cartel que había visita guiada y gratuita a las 12. Tarde.

La entrada cuesta 3€, hasta los 5 años es gratuita y para inscritos en el INEM, presentando la cartilla sellada también.

Nosotros fuimos con botellas de agua, pero hay máquinas dispensadoras por todo el Jardín con agua fresquita por 0,80€ y también bastantes fuentes de agua potable.



Al entrar hay un plano grande para situarte, fue una pena que con este calor apenas había flores, así que nos fuimos directos a los invernaderos. Mi peke tenía muchas ganas de ver los cactus, y sobre todo los nenúfares. Hace poco descubrió a Claude Monet a través de un cuento, de ahí también que esta visita fuera especial para ella y que tuviera tantas ganas de ver un nenúfar de verdad.



Nos impresionó bastante, aunque yo me los imaginaba más grandes, la cantidad de plantas agrupadas por zonas y climas hace todo más especial. Además, apenas había gente.


 Lo bueno de ir con niños pequeños es que todo les sorprende. Cualquier flor diferente es especial para ellos. Y sobre todo si al final del todo hay un estanque lleno de peces de llamativos colores.



Paseamos perdiéndonos por el jardín, vimos la colección de bonsais, espectaculares, y acabamos en un huerto. Y aquí es donde los niños de ciudad descubren de dónde vienen las cosas que comen, a ella lo que más le llamó la atención fueron las legumbres, o los girasoles llenos de pipas. Hay calabazas, pimientos, tomates, cereales, algodón...... todo bien señalado.

 Como os digo, ya apenas había flores y eso desluce un poco. Nosotros pensamos ir alguna primavera, seguro que tiene que ser espectacular.

Ah! y por el calor no os preocupéis, hay mucha sombra y corre aire, nos hubiéramos quedado allí a comer, vimos que había algunas mesas de merenderos muy cerca de los invernaderos, pero nos habíamos dejado la comida en el coche.

Sobre las dos nos fuimos a por ella, y al retiro, preparados con mantel y comida debajo de una sombra comimos, mientras la peke se encargaba de espantar palomas y corretear por el césped.

Tras la comida, el paseo, y el helado de rigor, cogimos de nuevo el coche y para casa. Habíamos pasado un día diferente y muy divertido.